jueves, 17 de mayo de 2012

Educación del movimiento: de la conceptualización a la práctica

   ¿Es educativo el movimiento? Diversas son las opiniones acerca de la respuesta a esta pregunta. los expertos argumentan a favor o en contra de si el movimiento es educativo. Algunos de ellos consideran que la actividad física no es educativa, ya sea porque es violenta y puede resultar peligrosa, o porque consideran el deporte como una forma de control social que lleva a un fanatismo y consumismo innecesarios y poco productivos, o porque el deporte es sexista y discriminatorio, o incluso que los deportes y actividad física solo es un pasatiempo para divertirse y que no conlleva ningún beneficio aparte de la propia diversión. Sin embargo y en mi opinión, el deporte sí es educativo, ya que incluye en su práctica unos valores morales muy importantes de deportividad, compañerismo, solidaridad, humildad, y el aceptar las nomas. Además es saludable porque te mantiene en un buen estado de forma, evitando el sedentarismo y problemas de corazón o circulación. Si a esto le unimos como disfruta un apasionado del deporte de la emoción de la competición, la gloria de ganar, el aprendizaje de los errores y las derrotas, puedo afirmar con más razón que el deporte es educativo, a pesar de que tiene sus desventajas. 


   Y algunas de estas desventajas del movimiento vienen dados por unos pensamientos y maneras de ver el deporte, unas ideologías incorrectas que surgen (ya sea consciente o inconscientemente) en la enseñanza y realización. Y de estas ideologías, las más comunes e importantes son las siguientes:

 - Sexismo: el sexismo es una ideología que se basa en la discriminación existente en razón del sexo de las personas. Es una ideología implícita y suele ejemplificarse en división por sexos a la hora de la actividad física, y que cada sexo practique "su" deporte (por ejemplo, los chicos a jugar a fútbol y las chicas a saltar a la comba). Viene dado porque la sociedad ve como algo natural que los niños sean mejores en las actividades de golpeo, lanzamiento y competiciones en equipo, mientras que las niñas lo son en juegos y actividades que requieren flexibilidad y coordinación motriz fina (Scraton, 1990). 

 - Igualitarismo: surge como contraposición al sexismo, y consiste en dar un trato igual a chicos y chicas, lo que en realidad conlleva una desigualdad. Si ponemos a las chicas a jugar con los chicos a fútbol, por ejemplo, ellas apenas tomarán parte en el juego y no tocarán la pelota. La correcta manera de solucionar el igualitarismo y el sexismo sería dar un trato equivalente a los alumnos, es decir, tratar a los chicos y chicas igual en lo que sean iguales, y diferente en lo que sean diferentes. Entonces el ejemplo anterior se solucionaría poniendo a los chicos a jugar entre ellos y a las chicas a jugar entre ellas, sin olvidar que se puede integrar a las chicas a jugar con los chicos.

 - Culto al rendimiento: se apoya en el desarrollo de habilidades físicas , y sus focos de atención son el deportista de élite y el alumnado más capacitado (Devís y Samaniego, 2009). Consiste en premiar a los mejores atletas, y en buscar crear grandes deportistas. Pero no se debería premiar las capacidades físicas sino el aprendizaje, y como dicen Devís y Samaniego (2009), la Educación Física escolar no debe buscar grandes campeones deportivos, como la asignatura de Lengua y Literatura no busca crear grandes novelistas o la de Música famosos compositores.

 - Recreacionismo: surgió como contraposición al culto al rendimiento y se basa en la creencia de que la Educación Física escolar no es más que una asignatura para desconectar del resto de asignaturas "serias" (como las clasifica Arnold en 1989), es decir, la asignatura de Educación Física es otro recreo, y debería consistir en dar material a los alumnos para que se diviertan jugando. Esto es totalmente incorrecto porque, como he dicho anteriormente, la actividad física sí es educativa y en esta ideología pierde todos esos valores.

 - Mesomorfismo y culto a la delgadez: son dos ideologías, pero se consideran una misma, en "versión hombre" (mesomorfismo) y "versión mujer" (culto a la delgadez). La sociedad considera el cuerpo mesomorfo de un hombre como un cuerpo sano, a la vez que ocurre lo mismo con el cuerpo delgado de la mujer. Esta diferenciación de formas corporales sanas en función del sexo se corresponde con otras creencias que asocian el cuerpo de los hombres con la condición física y al cuerpo de las mujeres con la delicadeza y la flexibilidad (Scraton, 1990 y 1995; Vázquez y Álvarez, 1990). Por lo tanto, esta ideología tiene también toques sexistas. La razón por la cual se busca ese cuerpo mesomorfo o delgado es que esos cuerpos se consideran con mayor capacidad funcional y sin problemas cardiovasculares según un estudio de Devís (1994), mientras que las personas gordas se consideran con problemas cardiovasculares y funcionales, se relacionan con el tabaco y la bebida y la falta de cuidado personal, aunque se consideran personas felices. Además, esta ideología lleva a que la sociedad (en su mayoría los adolescentes) estén descontentos con su cuerpo y busquen tener un cuerpo perfecto, apareciendo enfermedades como anorexia o bulimia (especialmente en mujeres, por lo de buscar la delgadez y perder eso).

   Para evitar ideologías dañinas e injusticia, cabría cumplir con la ética profesional del profesor de Educación Física. Y esta ética se describe bastante bien en el texto "Devís Devís, J. y Pérez Samaniego, V. (2009). La ética profesional en la formación del profesorado de Educación Física, en Martínez Álvarez, L. y Gómez, R.  (Eds.): La educación física y el deporte en edad escolar. Un giro reflexivo.Buenos Aires (Argentina): Miño Dávila (pp. 105-123)". Básicamente en él se nos comenta que educar implica tomar un sinfín de decisiones sobre lo que resulta bueno o malo, conveniente o inconveniente, efectivo o inútil, y se nos dan cuatro principios éticos sobre los que se debe orientar la acción educativa en la Educación Física, para respetar a los alumnos y no establecer una relación de poder del profesorado (tampoco una de poder del alumnado), sino una de la que se puedan beneficiar los dos, y no ver a los alumnos como seres incapaces, débiles y carentes de autonomía, ya que como dice Cortina (1993), debemos considerar a todas las personas como interlocutores válidos y con autonomía en todo aquello que les afecta y compete. Así pues, los cuatro principios éticos son: utilidad, justicia, capacitación y responsabilidad. Mediante el principio de utilidad nos aseguramos de que todo lo que se enseña y del modo en que se enseña es útil y proporciona el máximo beneficio con el mínimo daño. Con el principio de justicia se consigue que todas las personas se beneficien de las acciones educativas en igualdad de condiciones, cosa a la cual tienen derecho. Aquí se incluye lo que se habla antes acerca de la ideología del igualitarismo, que no debe ofrecerse un "trato igual" sin tener en cuenta las diferencias sociales, culturales y económicas entre las personas y grupos. Por tanto debemos primero en un "igual respeto" a todas las personas, y basándonos en esto, considerar un "trato equivalente". En cuanto al principio de capacitación, hace referencia a la facultad de las personas, grupos y comunidades para elegir aquello que desean e influir en otros para conseguirlo (pero no dominándolos, sino colaborando). Para conseguir esto, se recurre al diálogo e interacción entre las partes implicadas, y este diálogo toma tres fases: escuchar los problemas que preocupan, dialogar para buscar soluciones y actuar para llevar a cabo esas soluciones. Por último, el principio de responsabilidad hace referencia a las consecuencias y obligaciones que derivan de las acciones personales, profesionales y sociales de los docentes. El profesorado ha de reconocer la vulnerabilidad del alumnado, y asumir el deber de cuidar esa debilidad y regular su poder de actuación por la posición de autoridad que posee. Y aquí es donde actúa la ética del cuidado.

   La ética del cuidado bien muy bien descrita en el texto "Pérez-Samaniego, V. (2004). La ética del cuidado en educación física". Básicamente, la ética del cuidado consiste en elevar a la categoría moral una serie de valores tradicionalmente presentes en las profesiones asistenciales, tales como la atención, el respeto y el mantenimiento de la dignidad humana (Devís y Samaniego, 2009). El texto anteriormente citado, nos dice dos cosas acerca de la ética de cuidado. La primera es que los profesores de Educación Física tienen el compromiso de cuidar a todos sus alumnos, y eso no se explica en los libros ni en el currículum, sino que se realiza con un trato personal y de manera diferente en cada momento, dependiendo de cada persona, mediante el modelado, el diálogo y la práctica, y se menciona que no se debe caer en la competencia entre docentes por ver quien cuida más a sus alumnos. La segunda es que se debe cuidar por y para el bien, y que no se puede cuidar más a unos que otros porque son mejores físicamente, o se portan mejor: "la corporeidad de cada alumno/a es digna de respeto en sí misma". También incluye que Gregory (2000) plantea seis virtudes que pueden servir para orientar la acción educativa hacia la ética de cuidado. Esas seis virtudes son: tener una relación social de proximidad y tener en cuenta la gente de nuestro alrededor, tener consideración acerca de las diferentes maneras en que nuestras acciones afectan al resto, ayudar al resto a alcanzar sus objetivos con solidaridad, ser capaz de imaginar las formas de creer y de querer de las personas que nos rodean, tener tolerancia acerca de la existencia de distintas formas de ver la realidad, y que el cuidado de los otros no puede tener un coste personal excesivo ni ir en contra de nuestros intereses, es decir, se debe tener un autocuidado.

   Para finalizar, Samaniego nos habla de que para asegurarse un cumplimiento de la ética en la actividad docente de Educación Física, se debería tener una especie de normas que seguir, un código deontológico para los educadores, y nos propone el siguiente enlace como ejemplo: http://www.consejo-colef.es/codigo-deontologico.html .

   Entonces, ¿como cambiar para introducir todo lo mencionado en el nuevo currículum de la Educación Física? Cambiar en este aspecto significa introducir una serie de reformas del sistema educativo e innovaciones en las acciones educativas. Pero no debemos quedarnos en los primeros niveles de cambio, los relativamente fáciles (el cambio en nuevos materiales y actividades, y los cambios en métodos y tareas de aprendizaje), sino que debemos profundizar y cambiar las creencias y valores que influyan en la compresión de los temas y las ideas pedagógicas asumidas, lo que es un cambio real. Sin embargo no todos los docentes creen en el cambio de la misma manera, hay diversas posiciones. Los hay que dicen que es imposible cambiar ya. Los hay que piensan que todos lo están haciendo muy mal y van en dirección contraria, que piensan que hay que cambiar todo todo. También están los que dicen que los cambios son planificables, los que creen que para cambiar sirve con cambiar el primer nivel (materiales, métodos y actividades novedosas), los que piensan que los cambios se pueden imponer... Sin embargo, los docentes son los responsables del cambio, y éste empieza por ellos mismos. Y el cambio solo es posible si se tiene capacidad de acción para hacer los cambios, y si se tiene el propósito moral de cambiar. Cualquiera de las dos aisladas no sirven. En cuanto al proceso de cambio, comienza con una puesta en común de unas condiciones conjuntas, y después revisar los problemas, elaborar las soluciones y poner en práctica esas soluciones. Después de esto, cabe observar si las soluciones han funcionado y/o si han surgido nuevos problemas, y en caso afirmativo habría que volver a analizarlos, buscar soluciones, ponerlas en práctica, etc. 

   En definitiva, el cambio no es fácil, pero tampoco imposible: supone un esfuerzo. El cambio no es posible sin los docentes (o solo con los docentes), y la correcta aptitud para el cambio es el desarrollo profesional y personal.

   Referencias bibliográficas:

 - Arnold, P.J. (1989). Educación Física, movimiento y currículum. Madrid: Morata (Caps. 1 y 2) 
 - Devís, J. (2001). Currículum oculto y las nuevas orientaciones en el estudio del currículum en la educación física, en Vázquez, B. (coor.),Bases educativas de la actividad física y el deporte. Madrid: Síntesis, pp. 277-306.
 - Devís, J. y Peiró, C. (2011). Sobre el valor educativo de los contenidos de la educación Física. Tándem,35, 68-74
 - Devís Devís, J. y Pérez Samaniego, V. (2009). La ética profesional en la formación del profesorado de Educación Física, en Martínez Álvarez, L. y Gómez, R.  (Eds.): La educación física y el deporte en edad escolar. Un giro reflexivo.Buenos Aires (Argentina): Miño Dávila (pp. 105-123)
 - http://www.consejo-colef.es/codigo-deontologico.html
 - http://edmov.blogspot.com.es/2011/11/tema-5-etica-y-cambio.html
 - Pérez-Samaniego, V. (2004). La ética del cuidado en la educación física.

2 comentarios:

  1. Una felicitación y un comentario. La felicitación por tu esfuerzo en dejar constacia de lo que has aprendido y por tu manera de relacionarlo todo entre sí.Un comentario: más que reformas, yo diría que la acción depende de las personas y, en concreto de los educadores. Son malos tiempos para palabras como "optimismo" y "compromiso". Pero sin ellas no hay ni habrá educación de calidad, sea lo que sea la "calidad" y la "educación"

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  2. Gracias por la felicitación y si, estoy de acuerdo en tu comentario. Me refería a que son los educadores los que tienen que introducir esas "reformas", pero no se pueden introducir leyendo un texto y diciendo: "vale, pues cambio esto y lo otro, como pone aquí", sino prestando atención a los problemas y cambiando contínuamente a mejor, es decir, seguir el "proceso de cambio" descrito. Si no se realiza con ganas ni compromiso como dices, no servirá de nada. Gracias por el comentario.

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